El gusto por la lengua.
September 6th, 2007 by fairfaxAyer tuve una larga conversación con una amiga que se encuentra viviendo en los Estados Unidos. Comenzó contándome temas más bien personales y a medida que derivábamos a temas más amplios me di cuenta que de pronto estábamos hablando de comida.
Nosotras somos de Perú, y si hay algo que realmente caracterice a este país es su gran variedad de platillos.
Hace un tiempo que me comencé a dar cuenta, a raíz de pequeños detalles como esta conversación, lo mucho que, sin importar el país, las personas nos identificamos mucho con nuestras comidas.
Cuando hablaba con mi amiga ella no hacía más que extrañar la comida típica, se sentía un tanto impactada por la comida rápida en USA, y algo aterrorizada porque comenzó a ganar peso. Su añoranza empezó por las frutas y vegetales, tan abundantes aquí y tan uniformes y perfectas por allá.
Pensó en la gran variedad en que comía patatas aquí y las comparaba con las perfectas y uniformes tiras de papas fritas que le servían allá.
También me comentó de las inusuales charlas que había tenido con algunos peruanos que había conocido casualmente por allá: sus pláticas sobre las añoranzas del terruño también estaban relacionadas con la comida.
He tenido la oportunidad de conocer a varios extranjeros que han venido a pasar un tiempo en Perú y siempre me quedaba bastante asombrada por lo gustosos que estaban de probar todo tipo de platos novedosos.
Incluso su devoción por la fruta me hacía sonreír. Esto último lo entendí cuando hace un año mi padre tuvo un viaje de trabajo y se quedó por varios meses en distintos países de Europa.
Apreció realmente los lugares turísticos, a sus ciudadanos, lo organizadas que eran las ciudades y sus exquisiteces, sin embargo algo que no extrañó de su viaje fue el comer frutas y vegetales. Para él tenían un sabor extraño, eran todas iguales y ni que decir de las variedades y precios.
Pues bien, esta es una particularidad que he notado en varias personas que me han contado de sus viajes internacionales. La comida es uno de esos detalles que a veces no son importantes para nosotros pero que al cambiarlos nos hacen añorar al guiso de la abuela o la fruta del tendero de la esquina de la casa.
Sin duda viajar a un país para aprender su idioma es aprender de su cultura y dentro de este aprendizaje también adquirimos nuevos conocimientos culinarios. Después de todo una de las aventuras más apasionantes al viajar es comer lo que se prepara en distintos lugares.
Definitivamente el gusto por un idioma es un gusto por su comida, después de todo, cuando recibimos nuestras primeras lecciones en una lengua ¿qué es una de las cosas que aprendemos primero? Pues los nombres de las frutas, vegetales, comidas y tiendas donde se venden alimentos.
Conocer la cocina de un país nuevo es también conocer un idioma a parte en cada lugar donde uno vaya. Y cada país tiene su peculiaridad culinaria. Francia es reconocida por sus quesos, Inglaterra por su dichosa hora del té, Japón por su sushi, USA por sus tartas, Suiza por sus chocolates, y así podemos notar que cada país no solo se distingue por el idioma que habla sino también por su cocina.
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