Aprendiendo francés en Québec
September 14th, 2007 by fairfaxNo se vayan a reÃr de mÃ, pero cuando se ofrecieron los programas de intercambio estudiantil en mi colegio en Madrid, mi primera idea era sin duda aprender inglés en Estados Unidos pero terminé yendo a Québec a estudiar francés.
Ya que no habÃan vacantes para USA, me sugirieron buscar plazas en Canadá. Pensaba que en Canadá en general se hablaba inglés de modo que escogà Québec sin pensarlo mucho. Al rato de salir de la inscripción me alcanzó una de las encargadas de los programas porque querÃa constatar uno de los datos que puse, es decir ‘aprender inglés en Québec’.
Ella me explicó que en Québec se hablaba francés y no inglés, de inmediato traté de corregir mi error. No iba a aceptar que por ignorancia me habÃa equivocado asà que le dije que si bien pensaba hacer inglés luego me animé por el francés pero como seguÃa pensando en el otro idioma lo consigné asà a la hora de llenar los datos.
Realmente sentà que esta vez si que la hice mal, yo ya tenÃa ciertos conocimientos del inglés pues lo enseñaban en el colegio y además mi grupo favorito cantaba en inglés, de modo que ir a USA era por querer asistir a un concierto que habÃa visto iban a dar los Red Hot Chili Peppers.
Pero de francés yo solo sabÃa decir Torre Eiffel y ya. Ni siquiera sabÃa mucho de la cultura francesa salvo por su moda y perfumes, pero todo esto en Francia. Cuando llegué a casa realmente me desesperé ¿qué iba a hacer en Canadá y para colmo en una zona donde hablaban francés?
Le peor de todo es que me aceptaron de inmediato para el programa de intercambio, ya que soy una buena estudiante, e incluso los trámites que se tenÃan que hacer eran bastante fáciles.
Debo aceptar que realmente no querÃa ir pero mi mamá me dijo de frente que no podÃa desaprovechar una oportunidad de conocer un nuevo lugar además que las facilidades que daban eran demasiado buenas para tirarlas al tacho.
En fin, pataleando me subieron al avión rumbo a ese lugar totalmente desconocido. Al llegar mi primera impresión no fue la mejor, ya que me enfermé fatalmente en el viaje, quizá por los nervios y la mala sangre que me hice.
La familia que me recibió vivÃa en el mismo Québec, y realmente eran muy paternales conmigo, ya que su hija no estaba era yo de quien tenÃan que cuidar. Los primeros dÃas los pasé en cama recuperándome del mal del viaje, eso me sirvió un poco para darme cuenta que realmente era ridÃcula mi actitud. No podÃa quedarme encerrada en una habitación todos esos meses que estarÃa en esa ciudad. Asà que poco a poco comencé a tener más curiosidad y acepté salir con Al y Claire (la pareja que me aceptó en su casa) y su hija Emily, un año mayor que yo (de 16 años).
Ellos hablaban inglés pero me sugirieron que tratara de aprender el idioma, para eso estaba el colegio en donde tomarÃa algunos cursos y claro aprenderÃa el francés sobre todo.
Con Emily nos hicimos buenas amigas, aún cuando era un año mayor que yo. Ella me integró a su grupo de amigos en el colegio. Debo decir que en el grupo al que estaba designada hice varios compañeros pero los buenos amigos los hice con Emily y los chicos de su salón de clases.
Estar con ellos me ayudó más que cualquier clase a acostumbrarme al francés, pues con ellos lo hablaba del modo ‘como se habla normalmente’. Supongo que fue mi deseo de poder comunicarme con ellos lo que hizo que pusiera más empeño en aprender el francés. Poco a poco lo fui mejorando en esos meses, gracias a mis nuevos amigos y a los cursos de francés y claro que a la convivencia general en la vida cotidiana.
Lo mejor de todo es que ellos ya tenÃan auto y podÃan manejar asà que Ãbamos en grupo a todas partes. No siempre a hacer ‘actividades tÃpicas quebecuenses’ pero que para alguien de mi edad eran divertidas.
Eso sà algo que me encantó fue el dulce de miel de arce que no he encontrado asà de bueno a mi regreso a España. Igual a hora me rÃo recordando como por una tonterÃa como la desinformación terminé aprendiendo un idioma en el que nunca habÃa pensado y viviendo en un lugar que realmente llegó a gustarme.
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