Aprender idiomas, poder o no poder.
January 4th, 2008 by fabiolaCreo que hay muchas razones por las cuales una persona puede desistir de aprender una lengua. Como ya dije antes, yo comencé a aprender inglés ya ‘grande’, es decir, ni siquiera era adolescente en ese momento sino estaba ya a puertas de la universidad.
Por las experiencias en mi colegio, puedo decir que no fue nada fácil para mí tomar la decisión de aprender inglés por mi cuenta. Pero no me quedaba de otra. Sin embargo, cuando uno recibe una mala educación muchas veces es el origen de la desmotivación, que queda anclada en el inconsciente desde entonces.
Recuerdo que mis clases de inglés en el colegio eran repetitivas, lo cual era lo más insoportable del mundo. No solo me sentía la más estúpida repitiendo cosas como ‘ese loro es verde’ en inglés, sino que había un momento en que realmente uno repetía como loro y ni entendía el significado de las palabras ni de las oraciones.
Lo más insoportable era la latosa de la profesora, la típica tía que cree que habla mejor que nadie y que le encanta humillar a los alumnos. Dicho sea de paso, un maestro que enseñe en base a la humillación nunca será un maestro y ese tipo de actitudes deben ser confrontadas y denunciadas, porque uno va a aprender no a que le hagan sentir mal por no saber algo que recién está aprendiendo.
Entonces, cuando tienes una mala educación desde el principio y esta no cambia ni vez luz de esperanza tienes dos opciones. O te desilusionas y tu motivación se va al caño o hacer de tripas corazón y decides aprender por ti mismo.
Yo pasé por la primera etapa, es decir, me llegó al caño todo e iba a clases porque, bueno, era una clase más en el colegio. Pero cuando terminé la escuela no sabía realmente nada inglés. No fue sino cuando un amigo que ya estaba en la universidad me comentó sobre los requisitos en la vida universitaria, que me puse las pilas.
Y esto se debía a que realmente quería estudiar en la universidad, no a pasar el tiempo ahí. Por eso es que finalmente decidí aprender por mí misma. Y esto se debía a que ya no confiaba en los métodos comunes para el aprendizaje del inglés.
Luego, ya cuando aprendí las bases pude encontrar un tiempo para tentar con los cursos de inmersión lingüística. Para ser honesta, al principio no creía en ellos, me matriculé porque pensé ‘si tengo que perder el tiempo con clases por lo menos lo haré en un lugar nuevo y no en el mismo sitio de siempre’.
Y fue así como viaje a Nueva York, estuve ahí tres meses mejorando lo que es el inglés hablado, para mí fue una experiencia muy satisfactoria, porque, aun cuando las clases fueran malas –que no lo fueron- siempre tenías el plus de encontrarte en un contexto estrictamente anglófono, de modo que esto te incitaba –te obligaba- a practicar el inglés quiéralo o no.
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