Aprender idiomas como una forma de socialización.
September 27th, 2007 by fairfaxRecuerdo vagamente mis años de colegio y más aún, tengo que hacer un gran esfuerzo para recordar a una compañera mía, recuerdo su nombre (ahora que tengo el anuario en mano), es Isabel.
Me da algo de pena ajena no poder recordarla como lo hago con otros compañeros de colegio. Pero Isabel era una de esas chicas que todo el mundo llamaría introvertidas. Era tal el nivel de introversión de Isabel que en el salón solían burlarse de ella, incluso le preguntaban si sabía hablar español. Los profesores además siempre se mostraban preocupados y junto a los padres de ella, decidieron someter a Isabel a distintos exámenes de personalidad.
Y estos exámenes nunca arrojaron nada extravagante ni preocupante, no era autista o algo así, únicamente parecía no tener interés por relacionarse con nosotros ni con el resto de Madrid.
Tiempo después la cambiaron de colegio, esto sería cuando estábamos a mitad de secundaria, y no supimos más de ella. Luego, cuando yo estaba terminando secundaria, me matriculé en una escuela de idiomas para aprender inglés. A los pocos meses nos dijeron que se habían abierto vacantes para viajar a aprender inglés en distintos países, yo elegí Inglaterra.
Opté por quedarme dos meses en Londres, era una buena forma de no ir a clases en casa y de conocer un lugar nuevo. Además me sentía algo segura al enterarme de que había otros estudiantes de Madrid en intercambio en Londres y yendo al mismo colegio al que yo iría.
Pero mi mayor sorpresa fue encontrar a Isabel entre esos estudiantes, y no era la niña ‘invisible’ que yo recordaba. Lo peor es que yo no la reconocí hasta que ella me explicó, un día antes de volver a España, quién era y aún así me tomó tiempo recordarla.
Isabel estaba muy cambiada, me dijo, sin embargo, que no había dejado de ser tímida y indiferente de la noche a la mañana. Sino que fue cuando en el otro colegio donde estudiaban, ofrecieron intercambios estudiantiles y ella fue enviada casi sin preguntarle si deseaba hacerlo.
Los padres de Isabel movieron cielo y tierra para conseguir que ella viajara creyendo que eso le ayudaría. En lo personal creo que hubiera sido lo contrario: mandar a una chica tímida a un lugar desconocido…Pero en el caso de Isabel funcionó.
Y no es que se haya vuelto la reina del baile y Miss Simpatía de pronto, simplemente lucía como una chica normal en ese entorno londinense, tenía amigos, era divertida, con iniciativa y con las cosas típicas de las chicas comunes y corrientes.
Una de las cosas que más me sorprendió era la naturalidad con la que Isabel hablaba el inglés, realmente era muy distinto comparar mi inglés ‘correcto’ con el inglés ‘natural’ de ella.
Me quedé bastante sorprendida, pero me di cuenta que en cierta forma lo que hacía a esa chica tan distinta a lo que era antes, era la libertad que tenía para ser ella misma tanto por el contexto donde estaba como por el idioma que hablaba.
Nunca antes me detuve a pensar lo mucho que puede significar el idioma para uno y para construir la identidad, hasta que relacioné totalmente a la Isabel de años anteriores con la Isabel de Londres.
Si en español Isabel nunca pareció sentirse a gusto con el inglés y en Inglaterra parecía haber encontrado su verdadero entorno social.
Y recuerdo todo esto precisamente porque hace unos días recibí el correo de una Isabel que me contaba que estaba estudiando en Cambridge. Debo aceptar que me tomó tiempo recordar quien era y por eso me puse a buscar el anuario hasta que recordé mi época escolar y mi viaje a Londres, y de nuevo, recordé a Isabel.
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